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[FF] Silent Hill Memories of the Past [01/05]

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hola [FF] Silent Hill Memories of the Past [01/05]

Mensaje por Alexander_wolf_gear el Jue Sep 08, 2011 4:45 pm

[Prologo] Yo…
[Cap 01] He vuelto a casa…
[Cap 02] Y la pesadilla comienza…
[Cap 03] Nada ha cambiado…
[Cap 04] Pero debo ser valiente…
[Cap 05] Ahora el final ha llegado.

Prologo.

Desde que era cachorro, la atención siempre fue para mis hermanos mayores, siempre ellos, con sus buenas calificaciones, sus habilidades deportivas, musicales, y gastronómicas, el mundo de mis padres, giraba alrededor de ellos, siempre tenía que ser ellos, y siempre me decían “¿Por que no eres mas como tus hermanos mayores?”.
¿Qué acaso no saben que eso duele? ¿Qué eso puede hacer que alguien se deprima? Qué esas simples palabras, puedan hacer que un furro haga cualquier cosa sin importar lo peligroso o estúpido que sea, para tener atención.

Pero eso es del pasado… ahora soy otro furro, vivo en otra ciudad, con otros furros en donde soy mas reconocido…

Que descortés he sido, no me he presentado, mi nombre es Alexander Wolf Gear, soy un lobo de veintitrés años, vivo en la ciudad de New Beginning, irónico nombre para la ciudad que me dio eso, un nuevo inicio.

Como decía, Tengo veintitrés años y soy luchador profesional, soy conocido como “The Wolf”, me mude a esta gran ciudad hace ya diez años.
Si en efecto, cuando solo tenia trece, ya no soportaba vivir en un lugar donde no me valoraban, y en donde no me daban atención, ahora aquí soy mas reconocido por mis vecinos, y mis compañeros, mucho mas de lo que fui en aquella ciudad…mi ciudad natal… Silent Hill.



Capitulo 01 He vuelto a casa


Vemos un barrio muy elegante, las calles limpias y bien echas, los patios verdes con hermosas flores adornándolas, cachorros jugando en ellos, con sus típicas risas infantiles, las casas grandes de dos pisos casi todas, algunas con chimeneas otras no, dentro, a trabes de las ventanas se veían a distintos furros, algunos son padres jugando con sus hijos, algunos leyendo el periódico o viendo la televisión, todos haciendo su vida como todo los días, excepto un individuo, en una gran casa, la única de tres pisos, paredes de paneles de color rojo, ventanas blancas, la puerta con un vitral de un lobo aullándole a la luna, dentro, en el tercer piso, estaba un lobo, el cual tubo que cambiar su rutina.

Vemos a Alexander empacando unas cuantas prendas de vestir en una maleta negra con tres letras rojas las cuales eran “AWG”. Sobre la cama una carta abierta, y un boleto de autobús, la carta decía lo siguiente:

Hola hijo…
No se si lo recuerdes aun, pero dentro de una semana tu madre cumple años, y le gustaría que toda la familia se reuniera de nuevo, y la verdad, a comparación de tus hermanos, eres el único de la familia que no esta aquí, como siempre eres tu el que esta causándonos problemas.

Si, problemas, ya que tu madre prefiere no celebrar su cumpleaños sesenta si no estas tu, así que espero que ahora que seas responsable por una ves en tu vida y vengas a casa para el cumpleaños de tu madre.
Aquí te mando el boleto de autobús, espero que no haya sido un gasto en vano.

PD: Recuerda que lo mas importante que hay, es una familia unida, aun que sea solo por un día.

Alado de la carta estaba el boleto de autobús mencionado, destino Silent Hill.

-Alexander: Que sea responsable por una ves en mi vida, maldito imbécil…siempre lo soy.

El lobo se quejaba en voz baja por lo que decía la carta, era obvio que su padre no lo quería ahí de nuevo, pero con tal de complacer a su madre iría, a pesar de que también ella lo hacia menos ante sus hermanos, era su madre y a pesar de todo la amaba así que por ella, solo por ella, volvería a casa.

Termino de empacar su ropa y abrió su armario, tomo una mochila roja con partes negras y la abrió.

-Alexander: Necesito llevar algunas cosas aparte. Cosas que me podrían ayudar. Mmm ¿Pero que serian?

El lobo se acerco a su mesa de noche y abrió el cajón que tenia la mesa, dentro había una pequeña libreta y un lapicero, los tomo y los metió dentro la mochila.

Luego se dirigió a su cajonera y lo abrió, dentro había un encendedor y una linterna. Tomo también ambas y las metió dentro.

Ya estaba listo para salir, tomo su celular la carta y los boletos que se encontraba en la cama y salió de su habitación. Antes de salir se seguro de haber bajado el regulador de corriente y cerrado la llave de gas de la cocina, tomo sus llaves que estaban colgadas junto a la entrada.

Cerro la puerta principal y abrió la cochera, dentro había una camioneta cuatro por cuatro y una motocicleta roja obscura con partes negras.
Alexander apretó apunto a la camioneta con sus llaves y apretó el botón de alarma que traía la misma, haciendo que el vehículo sonara desactivando la alarma y abriendo los seguros, el lobo se acerco a la parte de atrás y la abrió metiendo su maleta dentro, luego paso a la parte delantera del conductor y lanzo su mochila al asiento del pasajero.

Trepo al vehículo y arranco, luego de unos minutos de conducir llego a la estación de autobuses, se estaciono tomo su mochila y su maleta y entro.

La estación estaba algo vacía, por no decir que la mayoría de los que estaban ahí eran los que atendían.

El lobo se acerco a la entrada dispuesto a subir a su autobús, ya que no tenía que comprar boleto.

Al subir al autobús vio que igual estaba casi vacio, el entorno era algo obscuro, las cortinas estaban cerradas, lo cual hacia que el autobús estuviera obscuro, el conductor se trataba de un osos grizzli negro, Alexander entrego el boleto y se fue hasta el asiento de trasero del lado izquierdo, coloco su maleta en la parte superior especial para el equipaje y se sentó, se coloco unos audífonos que tenia conectado su celular.

Su celular era un toche, no era de sorprenderse que fuera uno de los mas modernos, ya que como luchador profesional tenia mucho dinero para darse esos lujos, pesar de eso decidió viajar en autobús, por dos razones, odiaba conducir en carretera y además odiaba como se sentía después de un largo viaje tras el volante.

Luego de poner música para escuchar mientras viajaba abrazo su mochila.

El autobús estaba listo para salir, eran las diez am. El viaje seria largo, estaba algo lejos de donde estaba actualmente.

Se acomodo en su asiento y medio corrió la cortina para ver el exterior, unos cuantos minutos habían pasado, sus ojos se empezaron a poner pesados después de pasar el letrero de “Usted esta saliendo de New Beginning” poco a poco todo quedo obscuro, el sueño lo había vencido.

Solo pasaron unos segundos y sus ojos se volvieron a abrir, pero todo era distinto, solo había obscuridad, intento asechar por la ventana pero no se podía ver nada, volteo a ver hacia los demás asientos pero tampoco podía ver nada.

Pero recordó que tenia su linterna en su mochila, la tomo y la encendió, apunto hacia los asientos y se dio cuenta de que estaba completamente solo en el autobús, ni siquiera el conductor estaba.

¿Que sucedía? ¿Dónde estaban todos? ¿Qué había sucedido?

Alexander se levanto de su asiento, volteo a ver a la parte superior de las maletas y vio que no estaba la suya, alguien se la había llevado, pero por suerte aun tenía su mochila con lo básico.

Bajo el autobús, y noto un ruido peculiar, sus pisadas eran como si estuviera en una superficie metálica, volteo a ver al piso y se dio cuenta que el piso eran como rejillas, debajo solo obscuridad como todo el resto, no se podía ver nada, todo estaba obscuro por completo. Empezó a alumbrar a su alrededor, y al darse la vuelta lo que vio lo dejo perplejo, el autobús estaba en ruinas, todo oxidado, sin llantas, y con los cristales rotos. ¿Cómo era posible eso? ¿Qué demonios estaba pasando?

Empezó a avanzar a pasos lentos, de verdad no se veía nada, con la linterna se ayudaba un poco pero no era suficiente, al ir avanzando su vista se empezó a acostumbrar a la obscuridad haciendo que tuviera un poco mas de visibilidad para poder empezar a avanzar mas rápido.

Corría en línea recta, llego hasta un poste algo delgado, lo alumbro y subió la vista, el letrero decía “Elroy St.” Al parecer había llegado ya a Silent hill, pero no era como lo recordaba, es mas ni siquiera se podría imaginar que la ciudad seria así, ¿Enserio era la ciudad? O tal vez solo era una coincidencia en los nombres. Siguió avanzando en línea recta para ver a donde llegaría.

Sin previo aviso, su celular empezó a sonar, pero era un ruido extraño, como de radio. Alexander metió su mano en su bolsillo sacando el celular, lo reviso y vio que la radio había empezado a funcionar, pero ¿Por qué? Su celular nunca había funcionado sin que el lo accionara, nunca había fallado.

Mientras lo revisaba un temblor se sintió así como un ruido como de un paso pesado, también un rechinido de algo siendo arrastrado, nuevamente se escucho otro paso se sintió el temblor y se volvió a escuchar que algo se arrastraba. El ruido poco a poco se fue acercando más y más, lo cual empezó a desesperar al lobo, el cual empezó a correr a dirección contraria de donde provenía, no quería quedarse a averiguar que era, ya que de seguro no seria nada bueno, por momentos intentaba ver que era volteando hacia atrás mientras corría, pero no lograba ver nada, lo hiso varias veces hasta que lo inevitable sucedió, algo se atravesó en su camino haciendo que callera, la linterna se aplasto y rompiéndose el foco, haciendo que quedara a obscuras... o… quizá no, aun tenia su celular, no hacia mucha luz pero serviría.

Empezó a alumbrar a su alrededor para ver que lo había derribado, pero no había nada, nuevamente se empezaron a escuchar los fuertes golpes y el ruido de algo siendo arrastrado, pero aparte de eso una voz masculina gruesa se escucho.

-Voz Gruesa: Que patético eres…

Una segunda voz se escucho pero esta era femenina.

-Voz Femenina: Siempre lo ha sido…

Y una tercera voz también se escucho, esta era masculina igual que la primera, solo que esta era un poco más suave, con un tono como arrogante.

-Voz Suave: Y nunca cambiara…

De la obscuridad aparecieron tres puntos, de luz pequeños, en pares, eran ojos, unos eran azules, otros eran verdes, los otros purpuras los cuales eran como femeninos y los otros masculinos. Por la posición en la que estaban rodeaban al lobo haciendo un triangulo, el celular en modo radio seguía sonando, y cada ves se intensificaba mas el sonido, así como los fuertes ruidos.

-Alexander: ¡¿Qué es lo que quieren?! ¡Aléjense de mí!

Risas se empezaron a escuchar provenientes de los tres puntos marcados. La linterna nuevamente se encendió sin ser accionada dejando ver a un gigantesco furro con cabeza de pirámide, sostenía una enorme espada, con la cual blandió con un movimiento pesado hacia atrás tomando impulso para luego culminar en una estocada en el pecho de Alexander atravesándolo haciendo que escupiera sangre por el hocico.

-Alexander: ¡ARG!

Todo desapareció, nuevamente estaba en el autobús, el exterior se veía obscuro, pero un poco visible, el motor del autobús se escuchaba, estaba encendido aun, en el frente se escucho una voz, la voz del conductor.

-Conductor: Última parada, Ciudad de Silent Hill, por favor los que aun estén aquí bajen ahora.

¿Acaso había sido todo un sueño? Las voces, la ciudad, el monstruo ¿Todo?
Pero lo extraño es que nunca había tenido ni una pesadilla, así que no estaba seguro de cómo seria tener una, pero de seguro eso había sido, pero ¿Por qué hasta ahora que vuelve a su antiguo hogar? ¿Seria el estrés de volver a ver a su padre? o simplemente su mente ya estaría muy afectada por los golpes que se ha llevado en sus luchas semanales.

Como sea, no había sido mas que producto de su imaginación, mesclada con sus recuerdos, ya que aquellos ojos no se podían ser de alguien mas que de ellos, tres, pero no había tiempo de ponerse a pensar en si eran o no, ya había llegado, a su destino.

Saco su celular de su bolsillo y vio que eran las diez pm. ¿Había tenido esa corta pesadilla en doce horas?

Se coloco su mochila en su hombro y se levanto, volteo a ver arriba para tomar su maleta, pero no estaba ahí, debía ser una broma, alguien, ahora si, se había robado su maleta.
Al ver que no estaba decidió dirigirse la puerta, llego con el conductor.

-Alexander: Disculpe ¿No vio si alguien tomo una maleta negra con las letras “AWG”?

-Conductor: Si creo que si… un zorro tomo una maleta así, bajo en la ciudad Brahms, la cual es la ciudad anterior.

-Alexander: ¿Y no hiso nada por detenerlo?

-Conductor: Parece que no leíste el letrero.

El conductor apunto a un letrero que se veía en la parte superior, el cual decía; “Las maletas que sean colocadas en la parte superior de los asientos son responsabilidad del dueño, no del conductor”.

-Alexander: Joder… debe de estar bromeando.

-Conductor: Lo lamento pero son las reglas, ahora por favor baje del autobús, con cuidado.

Alexander no podía hacer nada, así que simplemente bajo del autobús, no podía evitar gruñir al bajar, el suelo era normal, todo diferente a la pesadilla que había tenido, en las esquinas habían postes de luz que alumbraban las calles, el autobús arranco dejando una nube de humo al avanzar, la cual cubrió a Alexander haciendo que se enfadara.

-Alexander: Hijo de pu… Grrrr…

Empezó a caminar hacia la misma dirección a la que se dirigió en el sueño, sabia que llegaría a la esquina de “Elroy St.” Necesitaba ropa, así que tenia que ir al centro comercial de Silent hill, en el viejo Silent hill, estaba algo lejos, pero si se apresuraba quizá llegaría a encontrar alguna tienda abierta.

Empezó a trotar para llegar mas rápido, en cuestión de unos minutos había llegado al puente que comunicaba al nuevo Silent hill con el viejo Silent hill.
Su condición física lo favorecía, había llegado hasta ahí y aun no lucia cansado, así que retomo el camino trotando aun mas rápido, le tomo la mitad de tiempo en llegar al otro lado, ya estaba por la calle “Saga St.” Solo dos esquinas más para llegar a la calle del centro comercial, ya eran las diez y veinte minutos, le tomaría solo diez minutos más para llegar, el lugar era tenebroso a pesar de haber luces, las calles estaban vacías, pero eso ayudaba un poco, no tenia que evitar furros molestos estorbando en el camino.

Al fin llego a la contra esquina con “Simmons St.” Y doblo a la izquierda, las puertas aun seguían abiertas, las rejillas aun estaban alzadas, era buena señal, entro corriendo sin necesidad de empujar ya que las puertas se abrieron automáticamente, casi todos los puestos estaban cerrados, con las luces apagadas, las luces del pasillo seguían encendidas, y una luz se veía saliendo de un puesto, indicando que seguía abierto, corrió lo mas que pudo subiendo las escaleras eléctricas las cuales estaban apagadas ya, eran diez y media, y tenia la suerte de que hubiera un comercio aun abierto y afortunadamente era de ropa, empezó a caminar un poco rápido y entro, empezó a respirar por el hocico, ahora si se había cansado, no había corrido con buen ritmo, pero había llegado a tiempo era lo que importaba, detrás del mostrador había un furro, un dragón negro de espaldas, al escuchar la respiración hablo.

-Dragón: Lo siento, ya voy a cerrar…

-Alexander: Por favor, solo necesito unas cuantas prendas… no tardare.

-Dragón: Espera…esa voz…

Ambos furros se voltearon a ver, se conocían ya, en la infancia, el único y mejor amigo de Alexander.

-Alexander: ¿Marcus?

-Marcus: Alex… ¿Qué haces aquí? No puedo creerlo ¿Cuanto a pasado?

-Alexander: Diez años ya… es increíble. Me alegra saber que la primera cara que veo en la ciudad es de alguien conocido, y sobre todo de mi mejor amigo.

El dragón se acerco a el, el lobo extendió su garra Marcus la estrecho jalándolo y dándole un abrazo y una palmada en la espalda, luego se separo y se apoyo contra el mostrador, mientras que Alexander se quedo parado viéndolo.

-Marcus: Wow, nunca creí que te vería de nuevo. Bueno, en persona, por que todos los fines de semana te veo en la TV. Eres brutal hermano.

-Alexander: Je. Gracias amigo, no sabes cuanto significa que pienses eso. Entonces ¿Me venderías algunas cuantas prendas?

-Marcus: Claro, tomate tu tiempo.

El lobo empezó a revisar lo que había, por suerte había puesto su billetera en su pantalón y no en su maleta como muchos suelen hacerlo, después de revisar un rato, regreso al mostrador, tenia una chamarra blanca con cierres en el pecho, unos jeans azules, una playera de cuello redondo de color negra, y unos bóxers blancos al igual que unos calcetines del mismo color. Era lo que necesitaba por ahora, mañana compraría más.

El dragón tomo la ropa y lo paso, mientras que Alexander veía que mas había, pasó los jeans, la camisa, los calcetines, se entretuvo un rato con los bóxers, volteando a ver un momento a su amigo y luego los paso. Al terminar le dijo cuanto seria, el lobo pago y se despidió.

-Alexander: Bueno… nos vemos…creo que tendré que ir al hotel “Haerby Inn”…supongo que me tomara tiempo, mejor me apresuro, nos vemos.

-Marcus: Espera, si quieres… puedes quedarte hoy conmigo…

-Alexander: ¿Enserio?

-Marcus: Claro, solo espérame, termino de registrar esta ultima compra realizada y vamos.

-Alexander: De acuerdo.

Alex se sentó en una silla que había en el lugar, mientras que Marcus se encontraba registrando la compra que el lobo había realizado.

Mientras lo hacia los ojos de Alexander se empezaron a cerrar, pero se abrieron de nuevo al instante. Al abrirlos todo estaba obscuro de nuevo, la linterna estaba en su mochila, así que la tomo y la encendió, no podía ver nada sin ella, el entorno había cambiado de nuevo, las paredes habían cambiado, eran ahora rejillas oxidadas, el suelo era también casi lo mismo, estaba solo, Marcus no estaba ¿Acaso de nuevo era una pesadilla? ¿Por qué estaba pasando todo esto?

Alexander se levanto y empezó a caminar, sus pasos resonaban por el metal y un extraño que eco que había. Todo estaba vacio y obscuro por completo, el lugar lucia tenebroso, empezó a avanzar en la obscuridad cuando de la nada se empezó a escuchar una voz, una voz femenina pero de cachorra, la voz cantaba una canción infantil, la cual daba escalofríos por el entorno en el que estaba.

-Voz: ¿Estrellita donde estas? Quiero verte titilar… ¿Estrellita donde estas? Quiero verte morir ya…

Risas se empezaron a escuchar después de la canción, luego volvió a empezar, se escuchaba que se acercaba al lobo, pero no se escuchaban pasos, el lobo empezó a retroceder lentamente, pero la canción se escuchaba mas y mas cerca, lo cual medio desesperaba a Alexander, así como se empezó a escuchar la canción así desapareció, no se escuchaba nada mas que la respiración agitada del lobo. Pero el silencio fue roto por la misma risa, en esta ocasión detrás de él. Lo cual lo hiso voltear rápidamente tropezando y cayendo sentado. Al levantar la vista vio que era una cachorra de gata, tenía puesto un vestido azul, con el cuello largo y blanco, tenía mallas del mismo color y unas zapatillas negras, su cabello era corto y negro.

Estaba parada junto a las escaleras eléctricas, solo miraba al lobo con una sonrisa, era algo escalofriante, ver a una cachorra en un lugar tan tenebroso y con una sonrisa, pero aun así se armo de valor y se levanto, empezó a acercarse y le hablo.

-Alexander: ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?... ¿Donde…donde estamos?

La cachorra no respondía, solo lo miraba y se reía tapando su hocico.

-Alexander: Oye por favor, responde, ¿Dónde están todos?... ¿Sabes que sucedió? ¿Cómo te llamas?

-Cachorra: ¿Quieres saber como me llamo? ¿Quieres saber mi nombre?

-Alexander: Si… ¿Cómo te llamas? Y ¿Qué sucedió aquí?

-Cachorra: Mi nombre…mi nombre es…mi…mi nombre…

La cachorra parecía que empezaba a desesperarse, sujeto su cabeza y se arqueo, su tono de voz cambio, parecía que quería llorar, Alexander se empezó a acercar más a ella, para tratar de tranquilizarla.

-Alexander: Tranquila, no pasa nada, no tienes que llorar…

-Cachorra: ¡No! ¡Aléjate!

El grito de la cachorra resonó por todos lados, levanto la mirada viendo al lobo con cara como de ira y con lágrimas. El lobo no entendía que sucedía, intento acercarse de nuevo pero una fuerza sobre natural lo arrojo hacia atrás, cayendo de espaldas en el piso, la cachorra se dio la vuelta y se empezó a ir bajando las escaleras, el se levanto e intento al cansarla con un poco de dolor por el golpe, pero un ruido hiso que se detuviera, un rechinido en el piso, volteo a ver para averiguar de que se trataba pero la rejilla se rompió haciendo que callera en la obscuridad.

Se llevo otro fuerte golpe pero estaba bien, la lámpara estaba aun funcionando, pero no se podía ver de donde callo, si había sido una caída muy alta, y dolorosa.
Se levanto como pudo y empezó a alumbrar a su alrededor, no se veía nada todo era obscuridad, el piso era arena pero estaba sobre la rejilla en la que callo.

Empezó a caminar un poco, pero la radio empezó a sonar, no era buena señal, había algo cerca, empezó a alumbrar a sus alrededores pero no veía a nadie ni nada acercándose.

El ruido se intensifico haciendo que se desesperara, no sabia a donde correr o que hacer, cuando sintió como alguien le sujeto la pierna, una mano había salido de la arena, tenia vendajes pero sucios manchados de sangre y otras cosas, al sujetarlo provoco que callera sentado, intento zafarse, pero la mano lo tenia bien sujetado, de la misma arena otra mano apareció sujetándole al otra pierna, coloco su mano hacia atrás para evitar caer acostado, pero nuevamente una tercera mano apareció sujetándole el brazo, lo cual provoco que quedara acostado por completo, con la mano que tenia libre intentaba liberarse lanzando golpes pero no les hacia nada, hasta que una cuarta mano apareció sujetándole el ultimo brazo que tenia libre, intentaba liberarse pero no lo lograba.

Se empezó a escuchar como caía arena frente a el, volteo a ver y vio como un bulto dela arena se empezaba a levantar, se movía lento hasta que un movimiento rápido hiso como si hubiera una explosión en la arena, lo cual hiso que el lobo volteara a su rostro hacia otro lado para evitar la arena en ella, al regresar la vista vio que se trataba del mutante que había visto anteriormente, el de cabeza de pirámide, se empezó a acercar lentamente a pasos pesados.

Estando cerca de el levanto su espada gigantesca, y la tomo con ambas garras estando apunto de clavársela se escucho la voz de Marcus, todo desapareció.

Estaba de nuevo en la tienda, Marcus estaba frente a el, lo cual lo espanto haciendo que saltara de la silla y callera de ella.

-Marcus: ¡Alex! ¿Qué te sucede?

-Alexander: N-Nada…solo…un mal sueño… perdón… me espanto verte tan cerca…

-Marcus: ¿Estas bien entonces?

-Alexander: Si…estoy bien, gracias.

El dragón extendió su garra para ayudarlo a pararse, el lobo la tomo y se levanto, ambos salieron de la tienda, el dragón cerro mientras que Alexander empezó a mirar a su alrededor, recordando el sueño, la niña había bajado las escaleras, pero a donde se había ido, estaba metido en sus pensamientos cuando fue interrumpido por la garra del dragón que se poso en su hombro.

-Marcus: Vamos.

Ambos bajaron y salieron del centro comercial, se dirigieron al estacionamiento, abordaron el vehículo y empezaron a avanzar.

La casa de Marcus estaba en la calle “Levin St.” No tardarían mucho, en cuestión de unos minutos llegaron, al bajar el lobo se quedo viendo la casa de enfrente, esa, era la de sus padres, ahí era su hogar, pero no se sentía aun listo para volver ahora a ella, prefería esperar hasta mañana, aparte de que ya era tarde como para molestar, sabia que su padre no lo apreciaba mucho como para hacerlo enojar mas despertándolo en medio de la noche.

Marcus abrió la puerta y volteo a verlo, el lobo sujeto su mochila dándose la vuelta y empezó a entrar, pero sin imaginarse que en su hogar alguien lo veía desde el segundo piso, por la ventana, la cortina estaba siendo sujetada por una garra verde, la cual la soltó a ver que el lobo entro a la casa.

Dentro el dragón encendió las luces, dejando ver la sala y la cocina, en la sala había un gran sofá junto con otro individual, un televisor de veinticuatro pulgadas, una mesita de café entre la televisión y el sofá, en ella habían un montón de revistas de lucha, las cuales estaban abiertas en artículos donde aparecía Alexander. Del otro lado de la habitación estaba la cocina, con un refrigerador blanco, una estufa igual blanca con cristal negro, encimeras amarillas claras, estantes y alacenas del mismo color de las encimeras.

Al fondo había otra puerta que llevaba al patio, a su lado las escaleras al segundo piso, frente las escaleras estaba la mesa y las sillas del comedor.
Alexander entro y empezó mirar a sus alrededores, veía el pasado, se veía a el y a Marcus corriendo pero en cámara lenta, eran como fantasmas, creados por su mente, en su rostro se dibujo una sonrisa por tan buenos recuerdos, el dragón lo voltio a ver y sonrió.

-Marcus: Puedes dormir en mi habitación, yo dormiré en el sofá.

-Alexander: No, es demasiado, yo dormiré en el sofá, tu duerme en tu cama ¿Si?

-Marcus: Esta bien… solo por que eres mi mejor amigos.

-Alexander: Gracias ¿Puedo pasar a tu baño? Quiero darme una ducha.

-Marcus: Claro, ya sabes donde esta.

Marcus entro a la cocina y abrió el refrigerador, mientras que el lobo subió las escaleras, en el segundo piso había tres puertas, dos a la derecha y una a la izquierda, la primera puerta a la derecha era la habitación de Marcus, la segunda era el baño, y la de la izquierda era la habitación de los padres. Frente la puerta de la habitación de los padres en el techo había una puerta cuadrada con un hilo colgando en la punta un circulo para jalarlo y abrirla.

Alexander entro al baño, en el baño había una bañera con ducha, un retrete, un botequín y abajo un lavabo y una encimera de madera.

Coloco su mochila sobre ella y empezó a despojarse de su ropa, abrió la regadera y entro bajo el agua, se sentía bien y lo relajaba.

No tardo mucho y ya había terminado, salió del baño con sus jeans y su playera negra, salió del baño y bajo, el dragón se encontraba aun en la cocina, estaba lavando unos platos sucios que tenia, al ver que el lobo bajo dejo de hacerlo y se dirigió a el.

-Marcus: Entonces, puedes ponerte cómodo, cualquier cosa que necesites me avisas, estaré en mi habitación, que descanses.

Marcus se dirigió a su habitación, mientras que Alexander asentaba su mochila en el sofá individual apago las luces, se quito la camisa y el pantalón para luego acostarse en el sofá. Se empezó a acomodar para dormir, pero temía que tuviese otra pesadilla como las dos anteriores, pero el agua del baño sumado al cansancio del viaje lo vencieron, sus ojos se cerraron quedándose dormido.

Todo estaba obscuro, y una voz se escuchaba, era una voz masculina y profunda, algo seductora.

-Voz: ¿Que es lo que deseas?... Tú sabes… lo que deseas, tú, lo deseas… siempre… lo has hecho.

Aun con los ojos cerrados el lobo empezó hablar.

-Alexander: Yo… lo… deseo…

-Voz: ¿Qué es lo que realmente deseas? Sabes lo que deseas. Desde hace años… lo deseas…

-Alexander: Y-Yo… siempre… he deseado…

-Voz: ¡Dilo! ¡Tú sabes cuales son tus deseos! ¡Tú sabes que es lo que deseas!

-Alexander: Y-Yo… deseo…a Marcus…

El lobo aun yacía acostado en el sofá, y algo se empezó a mover en sus bóxers, un bulto se movía en ellos, la respiración de Alexander se empezó a agitar, sus mejillas se sonrojaron, la sensación de algo tocando lo mas intimo que tenia hicieron que se empezara a mover medio retorciéndose, poco a poco sus ojos se empezaron a abrir, pero ahora no había obscuridad, pero si algo de frio, y una densa niebla que rodeaba todo, podía ver incluso su aliento, y lo que sentía en sus bóxer era la garra de Marcus que se encontraba arrodillado frente a el, cerca de su rostro casi queriendo besarlo, y al mismo tiempo acariciándolo.

-Marcus: Yo… también te deseo… y quiero cumplir tus deseos, sean los que sean.

-Alexander: Marcus… detente… de-detenten… ¡Detente!

El lobo empujo a Marcus haciendo que callera sentado con la mirada abajo. Un silencio incomodo se extendió en la habitación. Ninguno de los dos se movía ni hablaba, el ambiente era tenso, hasta que el lobo rompió con aquel silencio.

-Alexander: Marcus… yo… lo lamento… es… verdad lo que dije… pero eso no significa que… tenga que pasar algo.

-Marcus: Yo… deseo… yo… siempre… he… deseado…

-Alexander: Marcus enserio… lo lamento no quise…

La neblina empezó a desaparecer, y un extraño ruido se empezó a oír, como de una alarma, como las alarmas que se escuchan en las bases militares cuando hay un ataque, todo empezó a cambiar, las paredes se empezaron a pelar, al igual que el suelo, todo se empezó a obscurecer alrededor de ambos, Marcus se empezó a comportar extraño sujetando su cabeza.

-Alexander: Marcus… ¿Estas bien?

El lobo intento tocar al dragón, pero este lo empujo con una fuerza sobre furry haciendo que callera volcando el sofá. Alexander se empezó a sobar la cabeza, Marcus se levanto, y empezó a caminar rodeando el sofá y quedando frente la puerta de entrada.

-Alexander: Marcus ¿Qué te sucede?

-Marcus: Yo deseo… te deseo… ¡TE DESEO!

Al gritar lo ultimo Marcus levanto la cabeza, la obscuridad tomo todo, pero antes de que eso pasara, el lobo tomo su mochila y saco la linterna y alumbro a su a su migo, el cual frente a sus ojos empezó a cambiar, su ropa se rompió quedando solo con sus pantalones los cuales se llenaron de sangre, y pecho igual y sobre su cabeza apareció una enorme pirámide.

-Marcus: ¡MUERTO!

Alexander se petrifico al ver que Marcus se había convertido en ese mutante, no sabia que hacer ni como reaccionar, era como si viera su peor pesadilla, que alguien que amaba tanto, su único y mejor amigo se volviera alguien que quisiera dañarlo, luego de unos segundos reacciono y empezó a retroceder, el mutante se empezó a acercar, extendió su brazo abriendo su garra, unos destellos de luz aparecieron y en su mano salió su espada, tenia dos opciones, una era salir por la puerta trasera, la única que tenia disponible ahora, o subir por las escaleras e intentar ocultarse en una de las habitaciones.

[Dato: En ciertos momentos habrá que tomar una decisión, los cuales cambiaran el final del capitulo y del fic en si.]

Alexander no lo pensó dos veces al ver que Marcus, o lo que había sido Marcus, se había convertido en aquel mutante que en las veces anteriores lo ataco, tenía que huir de él.

[Caso 1]

Se dio la vuelta rápidamente y abrió la puerta, al salir de la casa se dio cuenta que la cerca de madera se habían convertido en rejillas oxidadas y altas, era imposible salir de ahí, ni siquiera había una puerta para salir de aquel lugar.

Los pasos del cabeza de pirámide se escucharon mas cerca, así que tenia que buscar algo con que defenderse y rápido.

En le lugar había un trozo de madera roto, era algo largo como un bate de beisbol, corrió hacia una esquina alejándose de la puerta y espero a que aquella cosa salieras.

Los pasos se dejaron de escuchar, pero un fuerte crujido se escucho, la puerta se destrozó en pedazos junto con una parte del marco. No sabia si estaba listo o no, tampoco si debía hacer el primer ataque o esperar que aquella cosa hiciera algo que le pudiera dar ventaja, varios pensamientos cruzaban por su mente el principal era “¿Sobreviviré?” ni el mismo lo sabia, ya se había enfrentado a oponentes enormes, pero ninguno de ellos sostenía una enorme espada manchada de sangre y menos lo quería matar, lo querían herir pero no matar, ahora se estaba enfrentando a eso, la muerte y tenia que escapar de ella.

Decidió poner en practica sus habilidades de luchador, el mas grande debe atacar primero para descuidar sus puntos débiles, el estomago, las piernas y la cabeza, en este caso la ultima quedaba descartada, ya que era obvio que no le aria daño al golpear aquella estructura de metal tridimensional.

Sus pasos lentos eran una de sus más grandes desventajas, aparte del tamaño de su arma, un objeto de esa longitud es difícil de mover, así que tenia de su lado la velocidad.

El mutante se acerco a el imponentemente y blandió la espada clavándola en el piso donde estaba Alexander, el cual lo había esquivado saltando hacia el frente quedando a su lado, intento golpearlo con el trozo de madera, pero no se esperaba que soltase su espada y lanzara un fuerte golpe hacia el, el cual le dio en el rostro lanzándolo hacia un lado chocando contra la reja.

Aquel golpe lo había dejado desorientado y había provocado que soltase su única arma cerca de las patas de aquella cosa.
Intento recuperarlo pero el cabeza de pirámide quito su espada del piso y dio un paso aplastando el trozo de madera y rompiéndolo a la mitad.

Nuevamente se dirigía hacia Alexander, el cual ya se había recuperado.

El cabeza de pirámide lanzo un fuerte golpe con la espada rompiendo una parte de la reja, pero fue esquivado por el lobo, el cual corrió hacia la puerta, al estar distraído con el mutante no se fijo que la puerta estaba bloqueada, ya que al destruir el marco y la puerta una parte del segundo piso callo bloqueándola, pero había dejado salir un trozo de tubo, estaba algo oxidado pero serviría.

Nuevamente le mutante empezó a caminar hacia el, Alexander quería que esto acabara, así que tenia que usar todo su intelecto para idear un plan, empezó a ver su entorno, en el patio había una mesa con sillas de madera, un asador, y unos cuantos arboles medio muertos, tenia una opción podía hacer que intentara atacarlo haciendo que la espada se clavara en los arboles y ya no la pudiera usar, aun que sabia que aun seria peligroso con los golpes.

-Alexander: ¡Vamos! ¡Ven aquí!

El mutante empezó a caminar rumbo a Alexander el cual se había puesto en posición de ataque delante de uno de los arboles, como el quería lo ataco con la espada, pero el árbol no resistió el ataque y se destrozó, por suerte Alexander logro esquivarlo, repitió la acción frente a otro árbol, y en esta ocasión la espada se clavo, había logrado lo que quería, ahora tenia que derrotarlo solo cuidándose de sus golpes.

Alexander empezó a correr alrededor de el que una vez fue Marcus, el cual trataba de seguirlo girando en su propio eje, ya que logro quedar detrás se abalanzo contra el para atacarlo, le dio un golpe en la espalda pero no le hiso nada de daño, el cabeza de pirámide lanzo un golpe hacia atrás, el cual Alexander esquivó agachándose pero cayendo sentado, lo volteo a ver mientras que se ponía de frente a el, empezó a caminar para darle un pisotón, pero Alexander se alejo arrastrándose, llego hasta la reja y se empezó a levantar ayudada de ella. Al estar de pie corrió contra el cabeza de pirámide que lanzo un golpe,
Alexander se agacho evitando el ataque, al hacerlo lanzo un fuerte golpe contra la parte trasera de su rodia provocando que se le doblara cayendo sobre de ella, aquel movimiento provocó que moviera la pirámide un poco hacia abajo dejando ver una parte roja en su cuello. Ese era el mejor lugar pata atacar pero antes de que lograra hacerlo lanzo un fuerte golpe hacia atrás lanzándolo a un lado.

El mutante de dirigió al árbol donde estaba su espada, calvo su garra desgarrando el árbol y sacando su arma, el lobo apenas estaba levantándose del golpe que recibió, al levantar la visto vio como la espada se dirigía a el, apenas logro esquivarlo recibiendo un leve corte en el brazo, pero sin causarle mucho daño, ahora era mas peligroso atacarlo, pero ya sabia lo que tenia que hacer, provocar que dejara a la vista el punto de su nuca y atacarlo ahí.

Solo había una oportunidad y tenia que hacerlo bien, corrió alejándose colocándote detrás de mesa y las sillas, como esperaba lo ataco, y empezó a lanzar golpes para quitarlas del camino, lo cual lo distrajo, aquella distracción le sirvió para pasarse detrás, logro darle el golpe en la parte trasera de la rodilla provocando que callera como la ves anterior descubriendo el punto rojo, esta ves no espero ni un segundo y el doy un fuerte golpe con la punta del tubo, aquel golpe provoco que soltase la espada, un fuerte tembló se sintió haciendo que Alexander callera hacia atrás quitándole el tubo al cabeza de pirámide, que se levanto sujetando su nuca, se tambaleaba un poco y hacia ruidos extraños, tomo de nuevo su espada pasándose a caer y se empezó a ir, la misma alarma empezó a sonar y todo empezó a cambiar, lo ultimo que pudo ver Alexander fue que el cabeza de pirámide escapaba por la grieta que había echo en las rejas al atacarlo.

Una vez que se desvaneció en la obscuridad de aquel lugar todo quedo negro, y en un abrir y cerrar los ojos todo estaba normal.

[Caso 2]

Corrió rumbo al segundo piso, tenia que buscar algo para defenderse, recordó que el padre de Marcus tenia un arma, pero no estaba seguro de poder tomarla y dispararle ya que a pesar de todo el era Marcus, su único amigo, a quien quiso tanto, y que casi podría decirse amo, pero no podía dejarse vencer por esos sentimientos, era su vida que estaba en riesgo, era Marcus o él.

Corrió hacia la habitación de los padres, pero estaba cerrada la puerta, tenia llave no importaba que hiciera no podría entrar, el mutante ya había llegado a las escaleras y empezaba a subir, Alexander aun estaba desarmado, necesitaba algo y pronto, corrió hacia el cuarto del dragón y entro, dentro había un escritorio con una lámpara de noche, una cama individual, un espejo grande y mochos posters en la pared de distintas bandas, no había cambiado casi en nada, solo que ya no habían juguetes, excepto un tren con el que ambos solían jugar.

Rápidamente empezó a buscar que lo podía ayudar para defenderse pero no había nada útil, busco dentro de los cajones del escritorio pero nada no había que lo ayudara, los pasos se escucharon fuera de la habitación seguido de un fuerte golpes y la puerta quedo destrozada.

Alexander intento abrir la ventana, pero esta no cedía, los pasos del cabeza de pirámide hacían que temblara el cuarto. El tren que se encontraba en una litera sobre la cama saltaba cada vez mas hacia la orilla con cada paso, estando a unos cuantos pasos de alcanzar a Alexander el tren callo rompiéndose uno de los vagones, de el salió una esfera con una pirámide dibujada en ella, la cual quedo entre Alexander y el cabeza de pirámide, el cual al verla retrocedió, una fuerza invisible proveniente de aquella esfera lastimaba a aquella cosa.

Al verse herido decidió huir dejando en paz a Alexander, el cual recogió la esfera y se le quedo viendo sosteniéndola en su garra.

-Alexander: ¿A que fue todo esto?

Una alarma se empezó a escuchar de nuevo, todo empezó a cambiar y a obscurecerse mas y mas a pesar de tener la linterna. Así como todo comenzó todo acabo en un abrir y cerrar de ojos.

Alexander despertó y seguía en el sofá acostado, se empezó a levantar, pero el entorno lucia justo como cuando Marcus se empezó a transformar, había una neblina densa que rodeaba todo el lugar.

El lobo se levanto del sofá y empezó a caminar, aun seguía en bóxers pero tenía que ver si su mejor amigo estaba en donde le dijo.

Subió al segundo piso y se dirigió a su cuarto, llego hasta el y tomo la perilla, se quedo unos segundos pensando en las posibilidades de que no estuviera ahí, temía que al abrir la puerta se encontrara con una cama bacía.

Abrió la puerta y ahí estaba, Marcus seguía acostado durmiendo, afuera ya empezaba a amanecer, el sol empezaba a salir, poco a poco la neblina se disipo, Alexander ya había bajado y se había vestido cuando Marcus despertó.

Alexander se encontraba haciendo su rutina de ejercicios diarios como en todas las mañana. El dragón bajo de su habitación y lo saludo dándole los buenos días. Entro a la cocina y preparo el desayuno. Ambos comían en silencio hasta que la voz de Marcus lo rompió.

-Marcus: Y ¿Como dormiste anoche?

Aquellas palabras del dragón provocaron que volviera a su mente la escena cuando Marcus lo acariciaba en el lugar más íntimo que tenia, y luego como se convirtió en aquella cosa, pero no podía decirle nada, ya que podría hacer que su amigo lo creyera loco o algo así.

-Alexander: Bien, gracias por preguntar, el sofá si que esta cómodo. Pero hoy si, tengo que ir al hotel, no te puedo seguir molestando quedándome aquí.

-Marcus: No es ninguna molestia, eres mi amigo y me agrada que estés aquí, además es bueno que tenga compañía, desde que mis padres no están bueno… me siento solo…

-Alexander: ¿Enserio no te molesta que me quede mas tiempo?

-Marcus: Claro que no, me alegra que hayas vuelto.

-Alexander: Jejeje, gracias, aun que supongo que serás el único en la ciudad que se alegre de eso. Hoy… cruzare al menos un rato, aun que sea a saludar.

-Marcus: ¿Quieres que te acompañe?

-Alexander: No gracias, debo enfrentar esto solo.

-Marcus: Esta bien…

Ambos continuaron desayunando, al terminar el lobo quiso lavar los platos, pero Marcus no se lo permitió, así que aprovecho para hacer lo que le había dicho, se armaría de valor y cruzaría a tocar la puerta de su ex hogar.

Se encontraba ya frente a la puerta, levanto su garra cerrando el puño y estuvo a punto de golpear, pero se detuvo, volteo a ver su garra y movió su cabeza como diciendo que no, aun no se sentía listo.

Se dio la vuelta cuando escucho como se abrió la puerta y una voz masculina se escucho, tenía un tono como molesto y de viejo, no era otro más que su padre, un lobo verde obscuro.

-Padre: ¿Ni siquiera pensabas tocar?

-Alexander: No me sentía… listo…

-Padre: Nunca lo estabas… y quizá nunca lo estarás si no cambias esa actitud tuya.

-Alexander: ¡Deja de darme órdenes George! ¡Ya no soy un cachorro al que puedes decirle que hacer y que no!

-George: Como te atreves a llamarme por mi nombre, ¡Soy tu padre y me tienes que respetar!

-Alexander: ¡¿Así como tu me respetabas a mi?!

-George: ¡Ya me tienes arto! ¡Sabia que no era buena idea decirte que vengas! ¡Largo de mi…

Antes de que George pudiera completar la frase otra voz mas suave y calmada se escucho, era una voz femenina, y no podría ser otra mas que de la madre de Alexander una loba rosa fuerte.

-Madre: ¿Que esta sucediendo? ¿Por qué heces tanto ruido George?

-George: No es nada Jenny, eso solo…

-Jenny: Hijo… pudiste venir.

La madre salió de la casa y lo abrazo, ya hacia tiempo que no sentía ese calor, aquel calor que solo una furra podía dar, el calor del amor de una madre, el lobo la abrazo también y una lagrima recorrió su mejilla, no era tanto de tristeza, sino de felicidad, al sentir de nuevo aquella sensación que tenia muchos años sin sentir.

Pero aquel hermoso momento fue interrumpido por unas voces burlonas, tres en total, dos masculinas y una femenina.

-Voz masculina 01: Aww… ¿No es hermoso?

-Voz femenina: Miren nada más a quien tenemos aquí.

-Voz masculina 02: ¿No se suponía que se había ido para siempre como decía aquella nota?

-Alexander: Ustedes…

El lobo se separo de su madre y se dio la vuelta con su mirada intimidatoria que solía poner en las luchas para que sus contrincantes sintieran miedo.

Al darse la vuelta vio a tres lobos, dos machos y una hembra, sus hermanos mayores.

Randy el más grande, el lobo azul, Cristina la segunda, la loba rosa, y Christopher el tercero, el lobo amarillo. Sus tres hermanos mayores, sus tres pesadillas vivientes estaban frente a el.




Fin del Capitulo 01.
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hola Re: [FF] Silent Hill Memories of the Past [01/05]

Mensaje por Tychuz el Lun Feb 20, 2012 10:52 pm

WoW hermano muy bueno el capitulo, me gusta la historia muy buena :) espero subas los otros q faltan

Saludos

Tychuz
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