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[OF] Una espada, algunas flechas y un monton de pelotas (Furry/yiff M/M/M)

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hola [OF] Una espada, algunas flechas y un monton de pelotas (Furry/yiff M/M/M)

Mensaje por AngelBlackwolf el Dom Jul 06, 2014 7:50 pm

Esta es la primera comisión que me piden en el 2013, solicitada por Hanon Tornaidor



- Una espada, algunas flechas, y un montón de pelotas -.


Sin importar en que te hayas entrenado, o cual sea tu especialización, hay momentos en los que uno debe dejar de lado ciertos valores, para abrazar la senda de la aventura. Cuando Hanon Tornaidor, un furry zorro, de ojos azul claro, especializado en magia elemental, abandonó la academia de magia para perfeccionar sus artes, y conocer mundo, nadie le advirtió que no todo aparece en los libros. Su indumentaria era la típica para su clase, compuesta por una largo manto que cubría su cuerpo, un báculo con una gema en la punta, y un sómbrelo de ala, picudo. Los magos, más aun los principiantes como el, suelen ser infravalorados, y es difícil que otros confíen en ellos para resolver problemas o altercados. Durante mucho tiempo, vagó sin rumbo, de pueblo en pueblo, buscando una oportunidad de demostrar, que no había nada que se tomara más en serio, que cumplir con su trabajo. Entonces, cuando ya se cumplían nueve meses desde que había abandonado la academia, y ya casi había perdido la esperanza de lograrlo, en la posada de un puerto pesquero muy concurrido, encontró un anuncio que llamó su atención. Un grupo de aventureros, buscaban un mago para aumentar sus posibilidades, y rango de misiones a elegir.
Lleno de emoción, arrancó el anuncio y corriendo con este en las manos, se acercó a la barra para pedir más información.
-Esto… Disculpe.
-¿Si? –Preguntó el posadero, mostrando enorme interés, al no dejar de limpiar con un trapo unas copas.
-Estoy buscando a quién colocó este anuncio.
-Hay cientos de anuncios en ese tablón. –Respondió nuevamente con indiferencia, sin detener sus tareas.
-El anuncio de se busca mago, para complementar a equipo.
-Oh, ese anuncio. –Expresó deteniéndose y volviéndose hacia él, acercándose a la barra y mirándolo de la cabeza a los pies-. No tienen ni una mota de polvo de aventurero. ¿Seguro que das la talla? Ser aventurero no es ningún juego, muchacho.
-Por favor. Dígame como encontrarlos.
-Pareces saber dónde te metes, y yo ya he cumplido advirtiéndote. Podrás encontrarlos arriba, en la habitación siete.
-Gracias.

Ya con la información que necesitaba, Hanon subió las escaleras, buscó la puerta, y ya frente a esta, tomó aliento antes de llamar varias veces.
-Uff… No recuerdo la última vez que estuve tan nervioso. –Pensaba mientras aguardaba que abrieran, y escuchaba pasos acercarse al otro lado.
-Ya te digo que deberíamos… -Se escuchó una voz justo cuando se abrió la puerta, apareciendo un estilizado Furry pantera, de pelaje moteado y penetrantes ojos verdes, ataviado con ligeros ropajes de cuero-. ¿Si?
-Hola. Soy Hanon. Estoy buscando a quienes colocaron este anuncio. –Le indicó mostrándole la hoja.
-¿Eres un mago? –Le preguntó mirándolo de reojo.
-¿No lo parezco? –Indagó Hanon extrañado
-El habito no hace al monje. Yo también podría vestirme así, y ello no me volvería un mago.
-Tienes razón. –Expresó quitándose el sombrero-. Soy un mago de verdad, y es justo que me pongáis a prueba si así lo queréis.
-Muy bien, pasa. –Le indicó abriendo del todo la puerta, y apartándose para que Hanon entrara.
-¿Quién llamaba a la puerta? –Expresó un enorme Were percherón, de pelaje castaño oscuro, marcados músculos en sus brazos, y largos flecos en sus piernas, que recién salía del aseo, solo ataviado con una toalla en la cintura-. ¿Quién es este?
-Es un mago de nombre Hanon, interesado en nuestro anuncio. –Comentó la pantera-. ¿Qué opinas de él, Larry?
-Diantres, James… -Susurró Larry negando con la cabeza, y seguidamente acercándose a Hanon, provocando que este tragara saliva-. Parece un poco frágil.
-Comparado contigo, hay muchas cosas que parecen frágiles. –Comentó Hanon alzando la mirada, ya que James le sacaba dos cabezas-. Es posible que no lo parezca, pero puedo seros de mucha utilidad.
-Demuéstralo. –Le indicó Larry empujándolo con un dedo.
-Puedo usar hechizos de fuego, tierra, aire, agua, hielo y rayo. Puedo preparar todo tipo de pociones y ungüentos, y además puedo fabricar Koules. –Comentó Hanon sacando unas brillantes esferas, de una bolsa en su cintura.
-¿Qué son? –Preguntó James intrigado, observando cómo estas parecían tener diferentes contenidos.
-Proporcionan habilidades elementales a cualquiera que las tenga. Por ejemplo, un guerrero con una de estas con el elemento fuego, podrá prender su arma. O por ejemplo un arquero, con una del elemento viento, puede obtener disparo rápido, o cambiar el tipo de flechas. –Expresó volviéndolas a guardar.
-Eso es interesante. –Comentó James-. Vamos Larry. No lo intimides más. Démosle una oportunidad al chico.
-Mmm… Supongo que podemos darle una oportunidad, pero no me agrada la idea de poner mi culo en sus manos. Espero que al menos seas un buen curandero.
-Os aseguro que no os defraudaré.
-Más te vale. –Le indicó Larry inclinándose hacia él, y mirándolo fijamente a los ojos-. James. Ve al tablón y coge alguna misión.
-¿Tienes algo en mente? –Preguntó James, mirando a ambos.
-Creo que vi una petición de limpiar unos zombis en una mina cercana, y eso puede ser una buena prueba. No pretendo meterme de cabeza en algo que no podamos rebasar, si llegase el caso de que este saliera corriendo. –Le indicó Larry.
-¡Ha ha ha! Ya veo. Muy bien. Veré si lo encuentro. Supongo que puedo dejarte a solas con él.
-Por supuesto. No tengo intención de romperlo. Aun. –Comentó Larry volviéndose hacia un armario, y quedándose desnudo tras abrir las puertas de este.

James lo miró sonriendo, percatándose de como el mago a su vez también lo observaba tragando saliva, y seguidamente salió de la habitación, cerrando la puerta a su espalda.
-¿Dónde están el resto de integrantes? –Preguntó Hanon, observando como este se vestía con una armadura de cuero tachonado y placas de metal.
-No hay más miembros.
-Pero en el anuncio decíais que erais un grupo. –Preguntó Hanon extrañado.
-Y lo somos. –Expresó Larry, terminando de vestirse, y colgando de su espalda una gran espada-. James y yo somos ese grupo.
-Entiendo… ¿Lleváis mucho tiempo juntos?
-Algunos años. –Expresó Larry mirándolo de reojo, y acercándose seguidamente a él-. ¿Por qué lo preguntas?
-Simple curiosidad. Eso es todo.
-Dejame ver mejor, una de esas bolas tuyas.
-Claro. –Expresó contento, al notar finalmente en Larry, un poco de atención, y rápidamente entregándole una esfera con una llama ardiendo en su interior.
-¿Y esta cosa como se usa? –Preguntó Larry mirando la esfera, sujeta entre dos dedos.
-Lo más cómodo es que la lleves encima, en contacto con tu cuerpo, así no necesitaras sostenerla.
-¿Y dónde se supone que me la meta, para no tener que sostenerla? –Preguntó Larry mirándolo de reojo.
-Pues… -Susurró mirándolo de la cabeza a los pies-. Mirándote bien, la verdad es que no hay muchas opciones, pero creo que será suficiente con que te la guardes bajo el peto, o en el pantalón.
-Querrás decir en la ropa interior. –Expresó mirándolo seriamente.
-Si… Susurró Hanon tragando saliva.
-¿Y si se rompe? Me clavaré los cristales, y me quemaré. Contra más lo pienso, menos confianza me das.
-No no, mira. –Expresó acalorado y sacando otra esfera de su bolsa-. No es cristal de verdad. –Comentó metiéndosela en la boca y masticándola-. Parece cristal, pero puede comerse en caso de emergencia. No es en absoluto peligroso.

Larry lo miraba sorprendido, como este seguía masticando, aunque se percató como los mofletes de Hanon se iluminaban, y por la comisura de su boca, se escapaba un hilillo de humo.
-Ejem. –Carraspeó Larry sonriendo-. ¿Estás bien?
-Me… ¿Me das un poco de agua? –Expresó Hanon con toda la cara roja y humeándole la boca, al mismo tiempo que visiblemente acalorado, se quitaba el manto.
-¡Ha ha ha ha! Ahí tienes el grifo del baño.
-Gracias. –Expresó corriendo y tomando varios tragos de agua tras meter la cabeza bajo el grifo-. Ahh… Por todos los dioses… Comerse una del elemento fuego, es como tomar algo extremadamente picante.
-Eres decidido, y eso me gusta. –Le indicó Larry dándole una palmada en la espalda-. Puede que nos llevemos bien.
-Has tenido suerte. Aún seguía en el tablón esa petición. –Expresó James abriendo la puerta, y seguidamente extrañándose al verlos en el aseo a los dos-. ¿Qué hacéis?
-Hanon me estaba explicando cómo usar sus bolas. –Expresó Larry saliendo.
-¿Te estaba explicando en el baño como usar sus bolas? –Le preguntó James, mirándolo de reojo.
-No seas mal pensado. –Le indicó Larry gruñendo y cruzándose de brazos.
-He he. Solo bromeaba. Pues dadme unos minutos para recoger mis cosas, y nos ponemos entonces manos a la obra.
-Está bien. Mientras tanto le explicaré a Hanon, los planes de acción.
-¿Cuál es mi posición durante las misiones? –Preguntó Hanon intrigado.
-Cuando no estemos metidos en algún trabajo, tú te encargaras de curar nuestras heridas, y preparar pociones para usar cuando sean necesarias. –Le indicó Larry.
-Vale. Eso lo tengo muy claro. ¿Y en el campo de batalla?
-Primero de todo… -Intervino James ya preparado-. ¿Qué experiencia tienes en combate? Es que no es por nada, pero tienes pinta de no haber roto un plato en tu vida.
-Pues… Siempre se me dieron bien los maniquíes móviles como blancos.
-Coff coff… ¿Maniquíes? –Preguntó Larry sorprendido y llevándose una mano a la cara-. ¿Pretendes decirnos que no tienes experiencia en combate real?
-Practicaba mucho en la academia. En serio.
-Suspiro-. Está bien. ¿Llevas encima un par de pociones curativas? –Le preguntó Larry.
-Si. Siempre llevo una docena de viales, por lo que pudiera suceder.
-Bueno, al menos eres previsor. Me darás dos, y apoyaras a james con ataques a distancia.
-¿Y tú?
-Larry es la primera línea de defensa, y yo soy arquero. –Comentó James-. Él como guerrero, se encargará de trocear a todos los que se acerquen demasiado, mientras nosotros bajo su protección, a su vez, evitamos que se acerquen al mismo tiempo, grupos demasiado grandes.
-Entiendo.
-¿Tienes algún problema o duda con lo expuesto? –Le preguntó Larry.
-No. Está todo muy claro, y estoy seguro que puedo dar la talla con el trabajo.
-¡Así se habla, con determinación! –Exclamó Larry, dándole una fuerte palmada en la espalda, casi tirándolo al suelo.

James y Larry se rieron observando la expresión de sorpresa de Hanon, y ya con todo listo, se pusieron en marcha.
El trabajo en cuestión, como bien había comentado Larry, era limpiar unos zombis que habían tomado una mina cercana, así que aprovechando que el sol aun brillaba con fuerza, se apresuraron en alcanzar el lugar. Una nebrina morada rezumaba de la entrada, y el olor a humedad y putrefacción, se metía con fuerza en la nariz, amedrentando al más pintado que no estuviera preparado. Hanon como no, en seguida sufrió los efectos, poniendo mala cara, y sufriendo alguna que otra arcada. Ante esto, echó mano de su bolsa, y sacando un frasquito de contenido blanco en el que metió un dedo, y seguidamente se embadurnó la nariz.
-Ahh… Mucho mejor. –Expresó Hanon resoplando-. No se cómo podéis soportar este olor.
-Cuando pasas cien veces por situaciones como esta, creeme, acabas acostumbrado, o al menos no te afecta tanto. –Comentó Larry desenvainando su espada, al escuchar un sonido provenir de la mina-. ¿Cómo activo la bola que me diste?
-Rompe la esfera contra la espada. Eso debería bastar para que suceda, concediéndote de quince a treinta minutos de efecto. –Le indicó Hanon, y volviéndose seguidamente hacia el arquero-. Toma James. Una esfera de viento y una de rayo. Te serán útiles.
-Vaya, gracias.
-Mmm… La mina es más estrecha de lo que pensaba, y eso puede suponer un problema. -Comentó Larry mirando hacia el interior, esperando que los primeros enemigos salieran.
-Yo tengo una idea, si no tenéis problema. –Expresó Hanon.
-Habla rápido. –Le indicó Larry.
-Creo que sé una forma de hacerlos salir de la mina, y además librarnos de buena parte de ellos en un solo ataque. La mina ahora mismo, debe de estar llena de una cantidad importante de metano con tanta descomposición, y una flama fuerte debería bastar para que explosionara.
-¿Y cómo piensas hacerlo desde aquí afuera? Ese plan funcionaria, pero iniciando el fuego desde una zona profunda en la mina, lo que chamuscaría también a quien iniciara el fuego. –Comentó James.
-Observad. –Expresó Hanon uniendo sus manos ante su boca, y soplando el interior.

Con curiosidad, James y Larry observaron cómo poco a poco, comenzaron a surgir llamas de entre las manos, y a medida que las iba separando, más y más crecían. Entonces cuando Hanon separó sus manos por completo, se produjo un fogonazo que cegó momentáneamente a sus compañeros, que al recuperar la visión, miraban con sorpresa un pequeño ave de fuego, volando ante el mago.
-Asombroso… -Susurró James.
-Sí, muy mono, pero dudo mucho que ese polluelo, pueda con un grupo de zombis mosqueados. –Comentó Larry.
-Busca… -Le susurró Hanon al ave, y marchándose este rápidamente por encima de la mina-. Y ahora…

Nuevamente Hanon volvió a unir sus manos, pero esta vez, en vez de llamas, pareció que el propio aire se hacía visible. Cuando terminó y separó sus manos, un pequeño elemental de aire lo observaba expectante, esperando una orden. El mago entonces acercó el hocico a él, y comenzó a cuchichearle lo que debía hacer, provocando que el elemental saliera disparado poco después hacia el interior de la mina.
-¿Nos vas a explicar cuál es tu plan? –Le preguntó Larry percatándose de que ya salían los primeros zombis.
-Limpiemos primero la zona y después os lo explico. –Expresó Hanon haciendo aparecer en sus manos, varias bolas de fuego.
-He he. Parece que el muchacho en verdad sabe lo que se hace. –Comentó James sonriendo, y rompiendo la esfera de rayo en su arco, para electrificar así sus flechas.
-Eso es algo que aún falta por ver. ¡Aquí vienen! –Exclamó Larry cuando los primeros zombis atacaron.

Desde ese momento las palabras sobraron, y la acción tomó el relevo. Los pobres infelices que no acabaron calcinados por las bolas de fuego de Hanon, y como un colador por las flechas de James, eran cortados en jirones llameantes, por la espada de Larry. El guerrero a pesar de su tamaño, propinaba veloces y contundentes golpes a todo aquel que se le acercaba, ya que era bien consiente que si alguno pasaba, sus compañeros podrían pagarlo. Durante casi media hora, la lucha continuó, cuando sin que ninguno de ellos lo esperara, unos temblores comenzaron a notarse.
-¿Que diantres pasa? –Preguntó extrañado James, al notar como la tierra temblaba con pausas, como si fuera provocado por pasos.
-Problemas. –Expresó Larry, al observar como un enorme trironte zombi salía de la mina.
-¿¡Que es eso!? –Exclamó sorprendido Hanon.
-Un trironte. Los zombis debieron atacarle y acabó infectado. Dejádmelo a mí. –Le indicó Larry interponiéndose entre ellos y el nuevo enemigo.

Casi cuatrocientos kilos de carne maloliente, se lanzaron al galope sobre Larry, haciendo temblar toda la zona. El enorme mastodonte fue apenas retenido por la espada, haciendo que el guerrero derrapara hacia atrás, hasta que finalmente logró quedar bien afianzado para pasar al contraataque. El trironte necesitaba tiempo para separarse y ganar distancia útil de ataque, pero Larry no estaba dispuesto a perder la oportunidad, así que alzó su espada, y haciendo uso de toda su fuerza, la hizo descender sobre el cráneo medio descubierto del animal. El golpe fue tal, que rompió en pedazos todo el hueso, partiendo parte de la calavera y seccionando su contenido.
-Vaya. Que bruto… -Comentó Hanon sorprendido, observando como el trironte se desplomaba.
-Ahhh… Ahhh…. ¿Cuándo diantres vas a poner en marcha tu plan? –Le preguntó Larry resoplando.
-Ya debería estar… -Fue a comentar Hanon, cuando percibió algo que lo hizo volverse hacia la mina-. ¡Alejaos de la mina, rápido!

En ese momento, toda la zona comenzó a temblar fuertemente, y segundos después, una enorme llamarada acompañada de una gran explosión, salió de la mina, expulsando una gran cantidad de zombis calcinados. El lugar quedó cubierto por una espesa humareda, y cuando ya finalmente se disipó y los tres se levantaron de suelo, sin importar donde miraran había restos por todos lados.
-¿¡Qué demonios ha pasado!? –Exclamó Larry sorprendido, colgando la espada a su espalda, al percibir que todo peligro había desaparecido.
-Ha salido mejor de lo que esperaba. Uff. –Resopló Hanon pasándose una mano por la frente.
-¿Nos lo explicas? –Le preguntó James cruzándose de brazos y mirándolo.
-He he. Claro. El pájaro de fuego lo envié a buscar una toma de aire en la mina, que no estuviera muy profunda, para que la derogación que esperaba provocar fuera más efectiva al tener más oxigeno el aire. Al mismo tiempo, el pequeño elemental de aire, se encargó de recoger y acumular el metano del aire, y llevar todo lo posible hasta esa toma de aire. Una vez en posición, el ave entró en la cueva, lo que provocó la explosión con el resultado que ya habéis visto.
-¡Ha ha ha ha! Que listo el muchacho. –Exclamó James acercándose a él y dándole varias palmadas en la espalda-. Parece que nuestros culos estarán seguros, contigo en el equipo.
-Resoplido-. Supongo que ha demostrado su valía. Muy bien Hanon, puedes unirte a nosotros si lo deseas. –Expresó Larry acercándose a ellos.
-Claro que acepto. Será un placer viajar con vosotros. –Expresó Hanon mirándolo.
-Bien, porque ahora te tocará curar mis heridas en la habitación. Regresemos. –Le indicó Larry emprendiendo la marcha y dejando a Hanon extrañado.
-¿Es siempre así? –Le preguntó Hanon a James, mientras caminaban tras el guerrero.
-La mayoría del tiempo, aunque quizás aún está un poco receloso. Llevamos juntos mucho tiempo, y ahora tú vas a cambiarlo todo.
-Quieres decir que tú y el… -Fue a preguntar Hanon.
-¿Qué si somos pareja? Que va. Nos gustan los machos, pero ambos somos activos, así que esta difícil que entre nosotros suceda nada serio. Somos amigos por encima de todo.
-Entiendo.
-Ya que sacas el tema. ¿Qué me dices de ti? –Le preguntó James mirándolo con curiosidad.
-Bueno… Si te soy sincero… He de admitir, que me agrada eso de vosotros, y además me caéis bien. –Comentó Hanon visiblemente nervioso rascándose la nuca.
-Vaya vaya. –Expresó James mirándolo con picaresca-. Creo que nos hemos ganado algo más que un compañero de aventuras.
-Haré todo lo que esté en mi mano, para cumplir con todas vuestras expectativas.
-Conmigo no tienes problemas. Soy fácil de complacer. Pero con él… Tienes un gran problema, literalmente.
-Lo sé. Lo he visto de reojo. Menos mal que tengo una poción especial para esos momentos.
-He he. Siempre preparado.

Por supuesto, Larry que había escuchado todo, continuaba caminando y disimulaba como si no se percatara de nada, aunque marcaba una sonrisa en cara. Ya en la habitación…
Muy bien. Desnudaros los dos, que vea las heridas que tenéis. –Les indicó Hanon a sus compañeros, apenas los tres entraron.

Sin perder tiempo, el guerrero y el arquero se despojaron de su equipo a un lado, y cuando se percataron de ello, se sorprendieron al ver a Hanon que también estada desnudo.
-Empezaré primero por James ya que es de mi tamaño y es más fácil de revisar. Por favor, Larry, siéntate en la cama y aguarda.
-Mmm… Supongo que puedo permitirte un poco de libertad para que me des órdenes en estos momentos.
-Como vuestro curandero, creo que es justo que lo hagas. –Comentó Hanon, inspeccionado concienzudamente todo el cuerpo de James.
-Tienes razón. –Expresó Larry sin poder apartar la mirada del trasero del mago.
-Parece que no has sufrido ni siquiera un rasguño, aunque si noto tu cuerpo algo tenso. –Le indicó Hanon a James, pasando sus manos por el pecho del arquero.
-Bueno. Seguro que conoces alguna forma de liberar el estrés de mi cuerpo. –Le indicó James haciéndole un guiño y bajando la mirada hacia su entrepierna, que ya comenzaba a sobresalir.

Hanon sonrió y arrodillándose, comenzó a tratar la parte de James que más necesitaba cuidado, y su boca y lengua, parecían estar impacientes por tratar al paciente.
-Mmm… Ahhh… Casi se me había olvidado lo bien que se siente. –Expresó James con la lengua fuera, y las manos sobre la cabeza de Hanon-. Tienes que probarlo, compañero. Lo hace muy bien.
-Tengo interés en probar antes otra parte de su cuerpo, si es que es capaz de aguantarme. –Expresó Larry ya excitado por la escena, tocándose el miembro que ganaba tamaño.
-Ohh… Que bien lo haces… Para. –Expresó de repente James, deteniendo el movimiento de la cabeza de Hanon.
-¿He hecho algo mal? –Preguntó Hanon extrañado.
-En absoluto, más bien todo lo contrario. Si sigues un poco más me vas a hacer acabar, y aún es pronto para eso. Vamos, súbete a la cama que mi compañero también quiere disfrutar de ti.
-Está bien. –Expresó Hanon incorporándose y cogiendo una botella de su bolsa, que seguidamente entregó a Larry-. Usa esto.
-¿Qué es? Preguntó intrigado.
-Un lubricante y un potente sanador. Derramalo sobre tu miembro. Te permitirá hacerlo conmigo, sin miedo a que pueda acabar en el hospital, y además, manteniéndome siempre estrecho, al no producirse lesiones permanentes.
-He he. Muy bien. Vamos. Ponte a cuatro patas para mí, y eleva esa cola.

Escuchando esto, Hanon se subió a la cama, y se colocó en posición, elevando la cola hacia su espalda, para dejar su retaguardia totalmente a la vista.
-Mmm… Buen culo. –Expresó Larry subiéndose también y manoseándole las nalgas-. Sería una lástima que te lo destrozara, así que más vale que esto funcione.
-Yo también lo espero… -Pensó Hanon tragando saliva.
-Muy bien, pequeño. Listo o no, aquí voy.

Diciendo esto, Larry derramo el contenido de la botella sobre su mimbro y parte entre las nalgas de Hanon, y ya todo en orden, colocó la punta en el objetivo. Sus manos sujetaron con fuerza el cuerpo de Hanon, y poco a poco, comenzó a aumentar la presión sobre este, hasta que finalmente la punta entró, provocando que Hanon soltara un quejido.
-Woah… En verdad lo tienes bien apretado. –Comentó Larry sorprendido.
-Ahhh… No te pares ahora… -Susurró Hanon con los ojos cerrados, y las manos cerradas con fuerza en las sabanas.
-Si insistes…

Con esto, Larry aumentó la fuerza, de sus brazos, acercando el cuerpo de Hanon hacia él, y provocando que poco a poco, el miembro fuera desapareciendo en su interior.
-Diantres… -Susurró James asombrado, de pie junto a la cama-. En verdad se la estas metiendo entera.
-Ohh… Por todos los dioses… Hace muchos años desde la última vez que tuve un culo que me resistiera tan bien. –Expresó Larry cuando finalmente estuvo totalmente dentro del mago, que no podía dejar de jadear con el cuerpo arqueado.
-Santos espíritus… -Susurró Hanon, con la cara contra la almohada, sin poder detener su saliva-. Sin lugar a dudas eres lo más grande que me he encontrado.
-Es pronto para que descanses chico, esto apenas empieza. –Le indicó Larry, iniciando el movimiento de sus caderas.

James observaba con asombro como su compañero tomaba a Hanon, y como el enorme miembro salía suavemente y seguidamente entraba violentamente. Los jadeos y gemidos de Hanon llenaban la habitación, cosa que el sonido de los cuerpos al golpear, no mitigaba. Sin lugar a dudas, Larry lo estaba tomando con todo cuanto tenia, y ahora no era más que un semental queriendo dejar preñada a su yegua. El cuerpo de Hanon literalmente rebotaba contra la cintura de Larry, y seguramente saldría disparado por los golpes, si no fuera porque estaba bien sujeto.
-Vamos James. Aprovecha que tiene la boca desocupada. –Expresó Larry sin detener las acometidas.
-Err… Creo que esperaré. Con la fuerza que le estas dando, no quiero que me dé una mordida en un descuido.
-¡Ha ha ha! Tú te lo pierdes. Ahh… Si… Cuanto necesitaba esto. Me encanta tu culo, Hanon, y ahora mismo te lo voy a rellenar.
-Ha… Hazlo… Llename… -Expresó Hanon como pudo, entre los gemidos y los intentos por recuperar el aliento.
-Ahh… Ahhh… ¡Ahhh, sí, todo para ti! –Exclamó Larry con una arremetida final con todas sus fuerzas, descargando hasta la última gota de su semilla.

Hanon pudo sentir como la esencia de Larry inundaba todo su interior, como un torrente ardiente que parecía no tener fin. Larry producía otra envestida cada pocos segundos, y esta parecía venir acompañada de otra descarga, provocando que el vientre de Hanon se mostrara abombado al rato.
-Diantres viejo. En verdad lo has preñado bien. –Comentó sorprendido James, cuando Larry se desplomó hacia un lado sobre la cama, haciendo que Hanon se ladeara.
-Ahh… Eso ha estado genial… Me encanta este chico. –Comentó Larry resoplando, con un brazo sobre Hanon y la mano sobre el vientre hinchado.
-Ven James. –Le indicó Hanon.
-¿Estás en condiciones? Ni siquiera puedes moverte.
-Aun puedo mover la cabeza. Ven. Alimentame.
-He he, muy bien.

Sin pensárselo dos veces, James se subió a la cama, y sujetando la cabeza de Hanon, le metió el miembro en la boca. Excitado por lo de antes, y por lo visto con su compañero, el felino por mucho que lo intentó no pudo aguantar mucho más, y con un gran rugido, dio una fuerte envestida final, descargando en la garanta del mago. Hanon se tomó muy en serio su labor, y se preocupó de tragar hasta la última gota que James le dio, sorprendiendo al arquero tal entrega y dedicación. Cuando un buen rato después el miembro de Larry salió del mago y este quedó libre, se incorporó de entre sus compañeros de aventuras que descansaban plácidamente, y mirando a ambos, se quedó pensativo.
-No puedo creer la suerte que he tenido… Ha sido una larga espera, pero ha merecido totalmente la pena. Gracias chicos. No sabéis cuanto os agradezco que me dierais una oportunidad, y que finalmente me aceptarais. Os aseguro que me encargaré de que siempre estén cubiertas todas vuestras heridas, y como no, todas vuestras necesidades.

Y diciendo esto Hanon se durmió.
Ha pasado un año desde aquella noche, y las cosas entre ellos, no es que hayan cambiado mucho, pero a veces, hay cosas que no necesitan cambiar para estar bien.[center]
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