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(OF) La Promesa (Zoo/Human/Yiff M/F)

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hola (OF) La Promesa (Zoo/Human/Yiff M/F)

Mensaje por AngelBlackwolf el Dom Jul 06, 2014 7:53 pm

La promesa.

Las promesas son algo que todos hemos hecho en algún momento. Promesas a amigos, enemigos, amantes o incluso a desconocidos. Las promesas para algunos no son más que simples palabras, pero para otros, las promesas son deseos de terceros que incluyen un poco de ellos mismos. Hoy os voy a contar una historia que quizás algunos penséis que fue real y otros una fantasía, pero que yo dejaré como un misterio.
Daniel y Sofía son un par de dibujantes que desde el colegio fueron amigos, compañeros e incluso entre risas y bromas, se prometieron ser novios cuando fueran mayores. Durante años mantuvieron el contacto y un día sin más, los dos se dieron cuenta que eran algo más que amigos, por la forma como se miraban o como reaccionaban cuando alguno de ellos mostraba partes de su cuerpo que de niños no afectaba. Sin prisa pero sin pausa, poco a poco profundizaron en lo que sentían uno por el otro, y llegado el día, ambos se casaron y se fueron a vivir juntos a una casa. Durante muchos años, los dos vivieron felices e intentaron tener hijos, pero por mucho que pusieron por su parte, nunca lo lograban. Extrañados por esto, ambos tomaron la decisión de hacerse pruebas médicas, para descartar que no hubiera algo mal, y ahí fue donde cambio. Le detectaron un cáncer a Sofía que aunque en un principio no parecía grave, sí que les sembró el miedo a ambos. Siguiendo las indicaciones e instrucciones del médico, Sofía rápidamente se puso en tratamiento y en poco tiempo el cáncer remitió. Ambos se sintieron felices por ello, pero el medico no era tan optimista tras observar sus apuntes.
Pasaron varios meses y todo transcurría con normalidad para Daniel y Sofía, que continuaban dibujando aunque ahora lo hacían para una editorial que reconoció su talento. Mientras él se había especializado en dar ambiente y los paisajes, a ella siempre se le dio bien dibujar animales así como otro tipo de seres. Esto es algo que siempre le pareció curioso a Daniel, más aun cuando ella se dibujaba a si misma con la forma de una estilizada pantera negra de brillantes ojos verdes cual esmeraldas. Cuando él le pregunto si había razones detrás de ello, Sofía respondió que aquella pantera era un reflejo de sus anhelos, ya que representaba la fuerza, agilidad y figura que ella nunca tuvo, ya que siempre había sido una chica ancha de caderas.
Esta respuesta sin lugar a dudas cogió por sorpresa a Daniel que alegó que ella siempre le había parecido la chica más atractiva que había conocido, y que para él era perfecta en todos los sentidos. La fuerza de los sentimientos entre ellos estaba fuera de toda duda, pero su intensidad no fue suficiente para detener lo que nunca había desaparecido. Tiempo después, Sofía empezó a sentirse mal, más débil y desganada, así que ambos con el miedo en el cuerpo por la sombra del pasado, regresaron al hospital para hacer nuevas pruebas. Sus temores más arraigados renacieron, cuando las pruebas revelaron que el cáncer no solo había resurgido, sino que además, lo había hecho de forma agresiva. No había más opción que someterse a quimioterapia y radiación, y ni siquiera tenían la certeza de que ello funcionaria.
Durante casi un año, Sofía permaneció en el hospital ingresada, y durante este tiempo, Daniel la acompañó tanto como pudo, mientras observaba como su llama poco a poco se apagaba. Aun así, ella nunca dejó de dibujar a su pantera siempre que podía, y extrañamente, el felino cada vez parecía mostrarse con más vida sobre el papel. Dibujo tras dibujo, la estilizada pantera más y más se fue asemejando a una de verdad, llegando un punto en que su figura apenas se diferenciaba de una fotografía. Este punto coincidió con los últimos días de vida de Sofía, que con su último aliento, hizo prometer a Daniel que no se rendiría y que continuaría viviendo hasta el día que alguien apareciera y lo acompañara por el resto de sus días.
Aun cuando Daniel se forzó a sí mismo para prometerlo, su perdida resultó devastadora y durante los siguientes años, perdió por completo la sonrisa y su propio espíritu, limitándose a moverse del trabajo a casa y de casa al trabajo. Se volvió alguien gris sin ilusiones por nada, donde sus propios dibujos perdieron el color y la fuerza que un día tuvieron. Cinco años después, sentado en el salón ante su mesa de dibujo, los recuerdos de Sofía abordaron su mente, provocando que rompiera a llorar cuando el mismo pensaba que no le quedaban lágrimas que derramar. Entonces se volvió hacia su derecha y observando una fotografía de ellos dos, decidió que por primera vez dibujaría un paisaje donde él y su pantera aparecieran. Agarró su lápiz y con la idea muy clara en su mente de lo que quería hacer, dio los primeros trazos, o al menos eso intentó. Rápidamente se dio cuenta que el dolor aun permeancia fuertemente arraigado haciendo que cada línea que trazaba, fuera increíblemente pesada. Tras intentarlo por varias horas y no lograr más que un montón de líneas que no mostraban nada definido, suspiró profundamente y dejó reposar su cabeza sobre la mesa, quedándose dormido poco después sin darse cuenta de ello.
Cuando finalmente abrió los ojos, se percató de que ya era noche cerrada por lo que debió de haber dormido durante todo el día, aunque extrañamente se sentía cansado así que decidió irse a la cama. Apenas me metió entre las sabanas y se tumbó cerrando los ojos, notó un peso sobre sus piernas que poco a poco subió por su cuerpo, elevándose las sabanas y manta, indicando que algo debajo se deslizaba. Sobrecogido e intrigado, elevó lentamente las sabanas para mirar sobre su cuerpo, quedándose congelado e inmóvil cuando descubrió los brillantes ojos de una pantera negra que poco a poco se acercaba a él. Petrificado por la impresión y la visión de semejante animal, no pudo mover ni un musculo ni pronunciar palabras, mientras el felino continuaba ascendiendo, hasta que se quedó cara a cara con él. Con sus miradas fijas uno en los ojos del otro, el felino gruñó durante unos segundos, y seguidamente acercó el hocicó a la cara de Daniel. Lo olisqueó lentamente y sin previo aviso empezó a ronronear al tiempo que lamia los labios de él. Sorprendido por esto, Daniel tardó un instante en reaccionar cuando la imagen de Sofía traspasó su mente e hizo que pronunciara su nombre, haciendo que el felino se detuviera y nuevamente lo mirara. Antes de que el pudiera decir algo más, nuevamente los labios del felino lo besaron en la boca, y las manos de él se elevaron acariciándole el cuerpo. Sin comprender muy bien por qué, Daniel se dejó llevar con el besó y antes de percatarse de ello, estaba abrazando al felino y volteándolo, quedando él encima entre sus patas. Los dos se miraron nuevamente y entonces el descendió por el cuerpo de la pantera hasta llegar al interior de las patas traseras, donde el felino relajó las extremidades quedando totalmente expuesta. Toda duda había desaparecido, todo prejuicio había sido borrado, la ética parecía una simple mentira, y el universo entero se sintió en completo orden.
Daniel la lamió durante un rato a lo que ella se incorporó y dándole la espalda inclinó la parte delantera y elevó el trasero apartando la cola. No había vuelta atrás y la decisión estaba tomada, así que Daniel se sujetó a la cintura de ella y le hizo el amor. La pantera ronroneaba y jadeaba provocando que Daniel se abrazara a ella sin detener los movimientos de su cadera. Por primera en vez en mucho tiempo, un sentimiento que creía muerto inundó su corazón, provocando que sus ojos se llenaran de lágrimas y que la abrazara con toda su alma en el momento que su cuerpo alcanzaba el clímax.
Su cuerpo se desplomó sobre ella quedándose ambos tumbados, y en el momento que la pantera se incorporó y se volvió hacia el para versarlo nuevamente, Daniel cerró los ojos.
Al abrirlos se encontraba nuevamente sentado frente a su mesa de dibujo, y el día aún se mostraba luminoso. Todo parecía haber sido un extraño sueño, pero cuando miró buscando las líneas inconclusas que había trazado, se encontró con un dibujo totalmente terminado. En este, él estaba sentado mirado el cielo en medio de un valle, mientras rodeaba con un brazo el cuerpo de una pantera sentada a su lado. Sorprendido por esto, no podía dejar de mirar el dibujo mientras una de sus manos lo rozaba como si intentara comprobar que era real. Estaba ensimismado sin acabar de creérselo cuando tocaron a la puerta, así que se incorporó y fue a mirar quien era. Al abrir se topó con una chica de brillantes ojos verdes e indumentaria bravía, que se identificó como Sonia, una recién llegada y nueva vecina, que necesitaba un poco de azúcar. Daniel la invitó a pasar y dejándola en el salón, le pidió que aguardara mientras le traía el azúcar. Al regresar la encontró frente a la mesa de dibujo observando la ilustración, que enseguida preguntó si él lo había hecho. Rascándose la nuca Daniel respondió que no estaba muy seguro de ello, a lo que ella respondió sonriendo e indicándole que era curioso que un dibujante, no estuviera seguro de si había hecho o no una obra. Daniel rápidamente se percató de que ella parecía mostrarse interesada por el dibujo, así que le mostró otros, así como varios que había hecho Sofía. Sin lugar a dudas, Sonia estaba muy interesada y escuchaba con atención todo lo que Daniel le contaba. Tras esto ella le explicó que también dibujaba aunque se le daba bastante mal, así que recurría a las letras, ya que no creía en el dicho de una imagen vale más que mil palabras. Entonces cuando ella se disponía a marcharse y le dio la espalda a Daniel para dirigirse a la puerta, él se percató de que en la espalda de Sonia algo se dejaba ver bajo la camisa, así que preguntó al respecto. Ella se volvió sorprendida ya que le confirmo que tenía un tatuaje, aunque este era imposible que se viera con la camisa negra que llevaba. Extrañada por este suceso le permitía acercarse a mirar, y elevándole la camisa ligeramente en la espalda, Daniel observó con asombro que Sonia tenía el tatuaje de una estilizada pantera, exactamente igual que el último dibujo que Sofía había hecho en el hospital.
Daniel se quedó totalmente sin palabras observando el tatuaje, a lo que ella se volvió y lo miró frunciendo el ceño, indicándole que era un chico un tanto extraño. Ya en la puerta cuando se iba a marchar y Daniel se disponía a cerrar la puerta, ella lo detuvo diciéndole que aún no conocía la ciudad, y que si esa tarde la acompañaría a dar una vuelta. Al escuchar esto, Daniel la miró sorprendido durante unos segundos, y cuando ella se disponía a marcharse al quedarse él en silencio, Daniel accedió con gusto a acompañarla. Ella sonrió y se marchó, a lo que Daniel cerró la puerta y apoyó la espalda en esta, llevándose una mano al pecho al sentir el corazón latiendo con fuerza, como durante su sueño cuando le hizo el amor a la pantera.
Durante los siguientes días, Daniel y Sonia congeniaron y no tardaron mucho en darse cuenta de que había más cosas en común de lo que ellos mismos habían supuesto en un principio. Con el tiempo, una noche en la habitación, Daniel le habló de su pasado, Sofía y el extraño sueño con la pantera, a lo que Sonia reaccionó abrazándose a él, y tras besarlo en los labios le dijo que ahora entendía algunas cosas. Por su parte, Daniel le dijo que a pesar de que ella y Sofía tenían muchas cosas en común, al mismo tiempo eran completamente diferentes, y que en ningún momento la había mirado como una sustituta. Ella a su vez le confirmó que nunca sintió que el buscara que fuera otra, y que si él se lo permitía, intentaría llenar ese vacío que había quedado. Daniel no dijo nada, simplemente la abrazó con fuerza y tras besarla, le hizo por primera vez el amor.
Varios meses después, Sonia se sintió con náuseas y mareos con lo que el temor nuevamente abordó a Daniel, que rápidamente la llevó al hospital para que le hicieran pruebas. Hecho un manojo de nervios, aguardó en una sala contigua a que el medico llegara con los resultados, y cuando este apareció no supo cómo mirarlo ni como ocultar el temblor de sus manos. Con los antecedentes muy presentes, el medico se acercó, y colocando las manos en los hombros de Daniel, le dio la enhorabuena, ya que Sonia no solo estaba completamente sana, sino que además estaba embarazada. La noticia cogió totalmente por sorpresa a Daniel que rompió a llorar de alegría, abrazándose al médico.
Cuando uno hace una promesa a alguien a quien ama, sin importar que, debe mantenerla, ya que aun cuando no sepas que te depara el futuro, ni como se presente este, el destino siempre te encuentra de las formas menos insospechadas.
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